Fjellblå, de Eggen Gardsysteri AS (Vingelen, Noruega), es una de las piezas que el World Cheese Awards 2025 situó en la élite mundial con su Súper Oro. Dentro del Índice Casei Dei ocupa la zona alta del ranking internacional, y su perfil merece contexto.
La ficha técnica dibuja la pieza: leche de vaca. Hablamos de un exponente de queso azul artesano, y ahí está la clave de lectura de este queso.
Los azules artesanos de nueva escuela huyen del picante bruto: buscan pastas cremosas, veteados finos y un equilibrio entre el dulzor láctico y el carácter especiado del penicillium. Es la corriente que ha devuelto los azules a los primeros puestos de los certámenes: azules para convencer, no para castigar.
El azul artesano se juega en el pinchado: agujas que abren galerías de aire para que el penicillium, sembrado en la leche, respire y vete la pasta desde dentro. Menos pinchazos y cava más fría dan azules suaves y cremosos; más aire y humedad, fieras clásicas. La nueva escuela europea y americana domina ese dial con una precisión que ha renovado por completo la categoría.
Noruega es la revelación quesera del norte de Europa: en apenas dos décadas, un movimiento de granjas-quesería (gardsysteri) ha pasado de la nada a ganar títulos mundiales, con leche de pastos árticos y una creatividad sin corsés de tradición.
En nuestro registro figura con Súper Oro en el World Cheese Awards 2025. La categoría en la que compitió —«Cheese – cows’ milk (blue)»— describe la pieza con la precisión técnica de las actas. El Índice Casei Dei pondera cada medalla por el peso del certamen y su frescura; con resultados tan recientes, la puntuación luce al máximo — revalidar en próximas ediciones será su verdadera reválida.
Ante un azul, mire el veteado (repartido, azul-verdoso vivo, sin pardos), huela buscando especia y bodega —no picante químico— y pruebe primero pasta sola, luego pasta con veta: la diferencia le contará cómo trabaja el penicillium. El final debe calentar, no arder.
Pan de nueces o de centeno, miel o membrillo para el contraste, y el maridaje eterno de los azules: vinos dulces —oporto, tostados, late harvest— o una cerveza stout. Envuelva bien la zona de corte (aluminio o papel de queso) y manténgalo en frío: el veteado seguirá evolucionando y ganando carácter con los días.
Perfil de estilo elaborado por la redacción de Casei Dei a partir de los datos de los certámenes, las características declaradas de la pieza y el conocimiento documentado de su familia quesera. No procede de una cata a ciegas de esta pieza concreta. El palmarés citado es el verificado en nuestro registro, con enlace a la fuente oficial en esta ficha.
